Theme by Themes that you like
"Toda una vida para aprender a aparentar que somos mejores"

Diosa

 Frente a él

    con mirada fría 

        piel húmeda

           el cuerpo en llagas.


Abierta la boca (…)

 ¿Preparada para

    volverte todo lo que te has jurado ser? 


Frente a él

 Severa y sin idea

  de en lo que estás metiendo. 


                             (Te conocíamos inteligente, nena) 


Subiendo uno a uno

los escalones 

para no volver.


Frente a él

lo has dicho.


“Soy joven

 soy fuerte

 y sé lo que estoy haciendo


 En este lugar

 ya no importa quién seas


 En la esquina de la entrada principal 

 Seré yo quien dé bienvenida a los desafortunados

  Quien se haga cargo por un momento del mundo. 


 En este lugar, 

 yo soy la mejor”


Y te has puesto firme contra las olas 

contra las ráfagas 

y las tormentas.


Sin temer,

suponemos desconoces riesgos. 


 (Te conocíamos dócil, nena) 


De entre todas preferida, 

 niña, casta especial…


Mira que

        Frente a él,

                  Decides

                          dices

                                  que serás la única.


   La que en la sombras recogerá 

  a todas las almas abandonadas de la ciudad.

La que en este lugar ampara    

                                     ayuda

                                    y controla. 


  Frente a él,


   la que escucha,

    la que habla,

     la que ordena.


                                 (La que se rebela como diosa)

Blanca entre todas (…)


Te conocíamos franca,  

 te conocíamos sensata. 


Te eriges con piedras preciosas

 en tierras tan peligrosas.


Suponemos desconoces males (…)


Y te mantienes firme

     aun contra la furia 

             y la discordia.


                  Frente a él.


                                  Oh, tú lo has dicho bien, pequeña:

   “En este lugar, 

       yo soy la mejor”

Error d Prgmmaccon

misspunchy:

La velocidad de una reacción como la de una mosca,

frotándose las patas dichosa sobre la piel de un drogadicto.

Drogadicto a punto de convulsionar,

de convertirse en restos de una sangre más espesa que la miel.

Miel alterada por químicos desconocidos para mejorar su sabor.

Sabor a mar,

sucio, intoxicado por el plástico que flota en su espuma.

Espuma que se extiende por la lengua, sale a montones del hocico del perro.

Perro que mordió al hombre que lo intentó callar a golpes.

Golpes a la pared cuando la frustración era demasiada para ser depositada en ese contenedor que llamaba cuerpo.

Cuerpo de alguien que ya no soporta, no siente,

cansado de la adaptación natural, artificial de la especie.

Especie exhibida en un museo,

extinta, muerta hace milenios por el mismo error.

Error de programación

Error de programación

Error de programaciónn

Terror de progrmacion,

Errror e pgrsmacin,

Trrrror d prgranacccin,

Errrorr d prgmmaccon

Cómo aceptar…

Tu cara se desvanece en hueso,
(Te conviertes en otra)

las palabras se descomponen en silencio,
(te vuelves muda)

tu ritmo se desbalancea contra el tiempo.
(te disfrazas con el ambiente)

Y de un tiro,
no entiendo
lo que ha sucedido.

No sé
a dónde ir,
a quién acudir.

Qué hacer conmigo y con los demás.

Acariciar tu cuerpo y saber,
que tu temperatura ha cambiado.
Tu esencia se ha escapado.

Y de la nada,
tú ya no estás.

Y no sé,
qué decir,
que pensar
acerca de partir

No volver a darte las gracias,
decir que te aprecio,
que te deseo enganchada a mí.

Cómo aceptar que
de un instante a otro
tu y yo,
no estamos juntas.

Separadas tiempo y espacio,
vida y muerte,
fantasía y realidad.

Cómo aceptar que
de un segundo a otro,
tú conociste el límite
el borde de la existencia.

y yo aún estoy en competencia,
cansada y confundida,
sin meta ni punto al que llegar.

¿Cómo aceptar que tu ya desapareciste
y no tengo ánimos para continuar,
ya ni para descansar?

Te conviertes en otra,
te vuelves muda,
te disfrazas con el ambiente.

Mientras yo me ahogo
en dudas,
en penas,
en culpas
que me regalas
desde ahora en adelante.

Aceptar que de alguna manera,
te has ido
conmigo aparte.

Y no,
nunca poder reclamarte.

Fragmentada

Con temor a fragmentarme,

a enfrentarme al vacío,

meto la cabeza debajo de la tierra.

Me asfixio antes que ustedes.


Un segundo, un minuto, una hora

Fracción tras fracción.

Un día, un mes, un año

Unidad tras unidad.


El cuerpo como pizarra,

el tiempo como trazos paralelos

que nunca chocan, 

nunca se tocan,

pero unen cada herida,

cada cicatriz

en sus espacios abiertos.


Revisar el reloj,

y estar más marcada de lo que quisiera.

Revisar el reloj,

y ansiar pulcritud extensa.


“Cada vez estoy más cerca…”



El cuerpo fragmentado en tiempo.

Unidades que no puedo borrar,

no puedo detener.


Con temor a desmoronarme,

a no caer en ningún sitio,

encajo el alfiler en la piel,

uno los hilos

para unir los puntos

acercarlos más.


No más fragmentos,

no más trazos,

cicatrices,

heridas

en mí.


“No puedo evitar pensar que estoy

yendo más veloz…”


Con temor a colisionar,

a explotar

volverme piezas perdidas

en la arena.


Corro hacia lo desconocido,

y me pierdo, 

pierdo consciencia de mi misma.


“Puedo verlo venir todas las noches

en sueños, en vida …”


Corro hacia lo desconocido,

y me pierdo, 

caigo más profundo.


“Tengo miedo de que suceda ahora, 

después, 

siempre…”


Corro hacia lo desconocido,

y me pierdo, 

choco fuerte.

Me estrello

                   me rompo                  

                                              me fragmento 

                                en miles,

               millones

                             de células.


“Con temor a morir,

tengo miedo a vivir.”


Y así, 

de una vez,

 de un golpe.

El cuerpo fragmentado en tiempo,

                                                        en vida

   se fragmenta en desesperación,

                                                           en muerte.






El tiempo provoca efectos secundarios tales como:
volverte más viejo,
percibir los espacios cada vez más pequeños
y en ellos tener miedo.

Irónicamente,
puedes perderte más
que cuando eras joven,
y fácilmente podías adentrarte en un campo abierto
sin perderte,
sin tener miedo.

Llamada desviada

Hacer retratos de mí, 

hablar con papá.

Esperar afuera de nuestra casa

y aferrarme fuertemente a las llaves.


“Sé que es tarde…”

( Y lo lamento mucho…)


    Enterrando al mismo muerto,

las cosas perdieron su encanto.


Empezar a envejecer.

No contestar las llamadas.

Esperar adentro de nuestra casa

y aferrarme temerosa a la perilla.


“Ya sé yo que es demasiado tarde…”

(¿Acaso las cosas pueden cambiar?)


Porque enterrando al mismo muerto,

          las cosas pierden  su encanto,

                                        su sentido.


Vender cada uno de los bocetos.

Llevarlo a descansar.

Mudarse a otra casa

y quitar por fin las puertas. 


Acompañando al mismo muerto

 perdí mi encanto 

  mi sentido.

 (¿No es así…?)


Hablando de mí

Papá regresa hasta media noche

dice que si yo estuviera ahí,

las cosas estarían mejor que bien.


Espero,

pero no sé en dónde.


No puedo entrar,

no puedo salir.


                                       “¿Y si yo estoy muerta,

                                                      si te enteraras tú,

                                                              querido padre,

                                                                 qué sería de ti?

                                                               ¿Qué es lo que haríamos?

Sueño

Un sueño…

como una bala atorada en la garganta.

como un cuerpo lacerado,

de corazón envejecido.

(Sigues de pie, amor)


Un sueño…

Como estar rodeado de personas desconocidas,

que no entiendes,

que no te entienden a ti.

(Sigues de pie, amor)


Un sueño…

como un dios perezoso

que se ha olvidado de tu nombre,

que lo ha puesto al final de la lista,

(Sigues de pie, amor)


Un sueño…

como quedarse afuera

observando las flamas que consumen tu hogar.

(Sigues de pie, amor…)


Un sueño,

si es que se puede llamar así.

que no te permite cerrar los ojos,

ya ni siquiera respirar,

que se convierte en enfermedad.


Un sueño, 

que te ha dejado sin nada.


No sé que clase de pobre eres

como para sólo tener un sueño.

porque el que sigues de pie,

por el que permaneces

aunque estés podrido por dentro.


No sé que clase de persona eres

como para seguir aquí.


Porque de tanta hambre, 

de tanta guerra,

de tanta violencia,

de tanta mierda

me quedé cansada.

Aferrada a tu lado.


Como una bala atorada en la garganta…

(Intenta hablar ahora, amor)


Como una bala…

que te ha convertido en un fantasma,

aun cuando tú sigues aquí.